8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora
8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora

8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora

No es sorpresa para nadie que el 8 de marzo se suele “celebrar” a las mujeres de la familia, amigas y compañeras de trabajo con regalos, flores, algún poema y múltiples mensajes de WhatsApp que resaltan ciertas cualidades que se le atribuyen a todas las mujeres, como la ternura, bondad y romanticismo. ¿Será qué ese era el objetivo inicial del 8 de marzo? ¿será que todas las mujeres son iguales sin importar la clase a la que pertenecen y representan?

El 8 de marzo se trata de un día histórico en la lucha de clases, pues su conmemoración se ha ido construyendo al calor de las mismas luchas proletarias en el mundo. Su referente histórico se remonta al 28 de febrero de 1909, cuando las mujeres socialistas decidieron conmemorar a las 146 mujeres que habían muerto exactamente un año antes en una fábrica en Nueva York, por exigir mejores condiciones de trabajo. Se trató de un incendio del que pudieron salir los dueños, más no las trabajadoras, pues ellos -los dueños- cerraron las puertas para que nadie más saliera, supuestamente por miedo a los robos. La muerte de esas mujeres no fue un accidente, fueron asesinatos. 

Un año mas tarde, en 1910, Clara Zetkin, una de las dirigentes más importantes del movimiento socialista Alemán, planteó la necesidad de organizar un día de lucha entre mujeres por el reconocimiento al voto. Fue así que para 1911 se llevó a cabo el primer Día Internacional de la Mujer como muestra de trabajo organizado y militante de las mujeres, que se expresaron en diversos países. Fue hasta 1913 que se declaró el 8 de marzo como la fecha establecida.

En Rusia el 8 de marzo de 1917, fueron las mujeres organizadas quienes salieron a las calles de la capital para dar inicio a una serie de batallas en contra del Zar, las cuales contribuyeron a la victoria de la Revolución Rusa, la más importante para el proletariado. 

El reconocimiento de la participación de la mujer en la vida política fue de diferente intensidad y forma; en 1919, en Inglaterra, una mujer perteneciente a una de las familias más ricas llegó al Parlamento, y, pregunto al lector ¿sería suficiente que llegara una mujer a ese puesto? ¿qué tipo de políticas podría implementar? ¿a quién beneficiaría más, a las mujeres o a la clase a la que pertenece? La respuesta es clara, su trabajo parlamentario no benefició a las mujeres trabajadoras. Un ejemplo más cercano es Rosario Robles, quién desvió millones de dinero para ella y sus amigos, y ningún beneficio obtuvieron mujeres y hombres trabajadores.

Es así que el 8 de marzo está rodeado de expresiones concretas emanadas de la lucha de clases, con banderas que levantaron mujeres trabajadoras y socialistas por el reconocimiento del ejercicio de derechos políticos, sociales y laborales. Lamentablemente, en más de una ocasión, pagaron esa lucha con encarcelamiento, la separación de sus hijos y con la misma muerte. 

El Día Internacional de la Mujer Trabajadora es un día para enaltecer la solidaridad internacional en la lucha por objetivos comunes de las mujeres proletarias y por el socialismo; no basta ser mujer para luchar por el bien de nosotras, pues las mujeres burguesas también son terratenientes, patronas, explotan a otras mujeres y hombres. La solidaridad se da entre mujeres trabajadoras, proletarias, mujeres que comparten el dolor, el cansancio, pero también comparten la solidaridad, la lucha por mejorar las condiciones de vida propia y del resto de la sociedad. 

El 8 de marzo no es un día de “ternura” y “bondad”, pues se forjó en la lucha proletaria de mujeres que tuvieron por convicción la lucha inmediata e histórica, con el socialismo como meta final, pero ha sido la ideología burguesa que se ha encargado de quitar la esencia de este día, declarando el “día de la mujer” a secas, con atributos que consideran exclusivamente femeninos. 

Es por tal motivo que invito a los compañeros y compañeras a que el 8 de marzo no nos “feliciten”, no necesitamos ese tipo de felicitaciones, lo que necesitamos son otras mujeres y hombres que luchen con nosotras para transformar estas condiciones de miseria, explotación, violencia física y económica. Necesitamos que alcen la voz para detener los actos de corrupción, de robo e injusticias. Mientras no exista la abolición de la propiedad privada no hay nada que festejar y si mucho por lo que luchar. 

La emancipación de la mujer es indisoluble de la emancipación de la clase proletaria. El capitalismo nos ha arrebatado casi todo, no dejemos que nos robe nuestra memoria histórica. 

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