La Ley del ISSSTE y la soledad de la CNTE
La Ley del ISSSTE y la soledad de la CNTE

La Ley del ISSSTE y la soledad de la CNTE

Oliver Pérez Alcaraz 

La exigencia de echar abajo la Ley del ISSSTE de 2007 ha vuelto a colapsar las calles, pero con la misma constante de siempre: la CNTE marcha en completa soledad. Aunque el esquema de las Afores y el cálculo de pensiones en UMA castigan a los bolsillos de todos los trabajadores al servicio del estado, solo el magisterio disidente está asumiendo el costo de la protesta en el asfalto.

Mientras los maestros resisten en los plantones, las dirigencias de otras organizaciones clave —como el STUNAM o las federaciones de la UNT— observan la batalla desde la comodidad de sus oficinas. Esta falta de solidaridad fragmenta el reclamo laboral. Al no consolidarse un frente amplio que sume a universitarios, telefonistas y trabajadores de la salud, el gobierno logra encapsular el conflicto como un problema meramente educativo.

Sin embargo, elcorazóndelproblema radica en visiones completamente opuestas sobre el dinero público. Por un lado, la Secretaría de Hacienda frena la abrogación argumentando que el envejecimiento de la población provocaría un boquete fiscal insostenible. Por el otro, el sindicalismo sostiene que el verdadero desfalco es el actual: un sistema que enriquece a los bancos privados a través de las comisiones de las Afores, mientras condena a los trabajadores a una vejez precaria. Para los expertos laborales, el retorno a un modelo solidario es viable si se elimina la intermediación financiera y el Estado administra un fondo de ahorro con total transparencia.

La encrucijada actual exige superar el falso dilema del “todo o nada”. Las cuentas individuales necesitan una cirugía mayor urgente para garantizar retiros dignos, pero el gobierno encabezado por la presidenta Claudia sheimbaum le apuesta al desgaste físico y económico de las mesas de diálogo, sabiendo que la presión de un solo sindicato tiene fecha de caducidad. Mientras la postura del gobierno siga siendo neoliberal y la CNTE sea la única fuerza dispuesta a dar la cara en las calles, la Ley del ISSSTE seguirá siendo un polvorín político y el reflejo de un sindicalismo mexicano profundamente dividido.

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